¿Tradición o la Biblia?

Por Eric Flickinger

Si barres los pies de una mujer soltera, nunca se casará.

Si sientes comezón en las palmas de las manos, vas a recibir dinero muy pronto.

No camines descalzo o te enfermarás.

Las pulseras de azabache pueden protegerte del mal de ojo.

Si un bebé tiene mal de ojo, utiliza un huevo para librarlo de los espíritus malignos.

Soñar con dientes significa que alguien va a morir.

¿Alguno de estos te suena familiar? La mayoría de nosotros suelta una carcajada al escuchar estas supersticiones, pero es muy común encontrar personas que creen en ellas. Aunque muchas de las tradiciones que nuestros antepasados han seguido no llegan a causar un daño grave, es muy problemático cuando éstas contradicen lo que la Biblia enseña, o supuestamente enseña.

Por ejemplo…

¿Cuántos hombres sabios vinieron a visitar a Jesús cuando nació? Quieres decir “tres”, ¿verdad?

¿Qué tipo de fruta comió Eva del árbol en el Jardín del Edén? ¿Fue una manzana? ¿Estás seguro?

Aquí hay otro más. ¿Cómo entraron los animales al arca de Noé? De “dos en dos”, ¿verdad?

¿Qué animal montó María cuando viajó de Nazaret a Belén? Era un burro… ¿verdad?

Si contestaste alguna de las preguntas anteriores con sus respuestas más comunes, entonces contestaste según la tradición, no según lo que enseña la Biblia. La Biblia dice que los sabios trajeron tres regalos, pero nunca dice cuántos sabios eran (Mateo 2:1, 2, 11). La Biblia también dice que Eva comió un “fruto”, pero no menciona cuál (Génesis 3:1-7). En cuanto a Noé y sus mascotas, la Biblia dice que entraron en el arca de dos en dos y en grupos de siete (Génesis 7:1, 2). ¿Y qué animal montó María? La Biblia nunca lo menciona (Lucas 2:1-6).

Si has escuchado estas cosas desde el púlpito de tu iglesia, en una publicación cristiana, o en alguna película, entonces vale la pena preguntarte: ¿Qué otras tradiciones se me han enseñado que no están basadas en la Biblia?

Si las cosas que me han enseñado realmente contradicen lo que se encuentra en la Biblia, ¿entonces qué? La primera pregunta que debemos responder es esta: ¿Podemos confiar realmente en la Biblia?

Considera lo siguiente:

Los 66 libros de la Biblia fueron escritos durante un período de aproximadamente 1.500 años por 40 personas que, en muchos casos, nunca se conocieron (incluidos reyes, pastores, recaudadores de impuestos, pescadores, sacerdotes, un médico y otros). Fue escrita en tres idiomas, en tres continentes. Y aún con esta gran diversidad, la Biblia cubre una multitud de temas y muestra una armonía notable en sus páginas.

La Biblia también contiene cientos de profecías, muchas de las cuales ya se han cumplido. En Daniel 2, se prevé el ascenso y la caída de 14 naciones diferentes y el tiempo nos ha dado suficiente evidencia del cumplimiento de esa profecía. El Antiguo Testamento también contiene más de 100 profecías que describen al Mesías, y el Nuevo Testamento nos muestra el cumplimiento de esas profecías en Jesús. Los arqueólogos continúan haciendo descubrimientos que validan las historias que se encuentran en la Biblia. Y la ciencia está alcanzando lenta pero seguramente lo que la Biblia nos dijo hace mucho tiempo (por ejemplo, que la tierra es redonda – Isaías 40:22; y que el aire tiene peso – Job 28:25).

Jesús tuvo en alta estima a las Sagradas Escrituras que basó toda su vida y ministerio en sus enseñanzas.

Mateo 4 relata cómo Él utilizó la Biblia para defenderse de las asechanzas del enemigo. Tres veces fue tentado y tres veces venció porque enfrentó cada tentación con un “Escrito está…”

Las respuestas de Jesús estaban enraizadas en la Biblia. Fue a la Palabra de Dios porque sabía que los mensajes contenidos en ella no eran simplemente pensamientos del hombre, sino palabras inspiradas por el Espíritu Santo. A lo largo de su ministerio terrenal, Jesús se opuso a los líderes judíos que intentaban imponer a la gente sus tradiciones sin base en las Escrituras. Jesús no iba a dejar que tuvieran éxito.

La Biblia no es un libro obsoleto lleno de información obsoleta. Más bien es, “… viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). Apocalipsis 1:3 dice: “Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profecía, y guardan las cosas en ella escritas; porque el tiempo está cerca”. Vivimos en tiempos increíbles. Según la profecía bíblica, Jesús regresará pronto a esta tierra y su gran deseo es que estemos listos para ese día. Las tradiciones pueden ser tentadoras e incluso reconfortantes, pero si no están de acuerdo con la Biblia, estaremos en grave peligro si decidimos creer en ellas.

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